Gaza después de Auschwitz
Jaume Asens
Hay escritores (y activistas) cuyas obras revelan su luminosa y radical relevancia largo tiempo después de haber sido publicadas. Puede que este también sea el caso de Jaume Asens. Y es que no es menos cierto que la inmediatez sincrónica de lo aquí tratado apenas permite alcanzar una comprensión cabal de cuanto se nos narra a cuenta de Palestina y de las flotillas, aprestadas estas para llevar a aguas gazatíes ayuda humanitaria, y poner fin a veinte años de bloqueo por tierra, mar y aire.
Gaza es mucho más que un campo de exterminio: es un infierno de escasez y desesperación: no hay vía de escape, no hay consuelo, no hay víveres ni medicamentos, ni tampoco hay refugio donde guarecerse de un genocidio consentido, alentado y financiado por las potencias europeas a lomos del Tío Sam; despiadada matanza que, incluso en pleno alto el fuego, sigue diezmando sin pausa a los supervivientes de la franja –si bien Cisjordania, el sur del Líbano y Jerusalén Este son también ahora víctimas del recrudecimiento de este genocidio sin fronteras–. Por estas páginas circula un formidable contingente de almas comprometidas con la causa palestina. Activistas de todo pelaje, nacionalidad y condición que se hicieron a la mar con pronóstico incierto. Muchos de ellos serán los héroes anónimos de la hermosa derrota que Asens documenta en estas páginas.
Una narración extraordinaria compuesta por una ráfaga de testimonios que amplían lo reflejado en el cuaderno de bitácora con la crónica de los reveladores episodios que plasman las enormes dimensiones de la tragedia a la que pusieron rumbo.
En sus páginas convive el análisis geopolítico con la memoria personal de quien, tanto en primera persona como en la distancia, consigue moverse entre la anécdota y la autopsia poniendo su prosa al servicio de la consignación más rigurosa. Tal vez ningún otro libro refleje de forma más nítida las extraordinarias epopeyas de las marchas, los boicots y las flotillas.