No somos solo carne de estadísticas
Ahmed Alnaouq y Pam Bailey
Cuando se habla de los palestinos suele hacerse, con demasiada frecuencia, a cuenta del inconmensurable inventario de asesinados, heridos y desplazados que arroja tan angustiante conteo, o consignando cuántos han pasado a engrosar la creciente nómina de los que permanecen sin hogar y/o dependen cada vez más de las exiguas ayudas que rara vez alcanzan a sus destinatarios.
Las cifras que arrojan esas cuentas nada dicen de sus víctimas ni de sus gentes, ni alcanzan tampoco a transmitir la desgarradora heroicidad de las luchas libradas a diario para, a duras penas, sobrevivir a las llamas del infierno genocida y la hambruna, ni a relatar las incontables hazañas humanitarias de las que apenas se tiene noticia; pero tampoco a dar cuenta de las tragedias, ni los cada vez más escasos momentos de alivio, en una carnicería sin fin –que ni siquiera respeta el alto el fuego–. Y, por supuesto, menos dicen aún de los sueños y ambiciones a los que debería poder aspirar todo ser humano –habiendo sido abandonados a su suerte en una espiral de deshumanización sin pausa–. Las jóvenes promesas de las letras palestinas en el exilio se han unido a los que resisten en primera línea para crear WANN [We Are Not Numbers], plataforma a través de la cual nos comparten las conmovedoras historias reunidas en esta antología por los cofundadores del colectivo –Ahmed Alnaouq y Pam Bailey–. Esta selección se compone de las vivencias, historias y reflexiones que dan cuenta no solo de los aspectos cotidianos –y más íntimos– de sus vidas antes, durante y después del genocidio, sino que también versan sobre el trágico destino de esas familias, el exilio, la amistad, la resistencia y la esperanza; sin filtros ni censura–.